Importancia de los Árboles

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Dr. Teobaldo Eguiluz Piedra, Arboricultor

Sin lugar a dudas, los árboles son los mejores amigos del hombre, aunque lamentablemente, los humanos no han sido los mejores amigos de los árboles. Desde tiempos inmemoriales los árboles han proporcionado numerosos servicios y bienes necesarios para la vida de millones de personas a través de su desarrollo histórico y evolutivo. Los árboles aportan parte del oxígeno que respiramos y capturan los excedentes de dióxido de carbono promotores del calentamiento global y del cambio climático. Los arboles regulan el ciclo hidrológico permitiendo que el agua de la lluvia se infiltre al subsuelo y recargue los mantos acuíferos, regulan las avenidas de los ríos y benefician las comunidades aguas abajo de la cuenca hasta su desembocadura en el mar. Sus raíces retienen el suelo evitando su erosión y sus hojas aportan compuestos nitrogenados, materia orgánica y minerales enriqueciendo su fertilidad. Los árboles actúan como filtros biológicos limpiando el aire contaminado por humos y polvos, así como de gases tóxicos. Reducen además los niveles de ruido y proporcionan belleza al paisaje con el colorido de sus hojas, flores y frutos. Proporcionan sombra y refrescan el ambiente en las horas de mayor insolación. Sus hojas transpiran a la atmósfera grandes cantidades de vapor de agua que se convertirán en nubes y posteriormente en lluvia; en sus ramas anidan variadas especies de aves locales y migratorias, gran variedad de insectos y diversos mamíferos medran entre sus ramas. Son el hábitat de toda la variedad de orquídeas, bromelias, bejucos, líquenes, hongos y hepáticas, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad. Sin los árboles, numerosas interacciones ecológicas y biológicas entre la flora y la fauna silvestre se rompen alterando los ciclos y cadenas naturales entre plantas y animales. Los bienes que proceden de los árboles son numerosos e invaluables.

Muchos árboles son apreciados por su madera, la cual es empleada con un sinfín de propósitos, los principales son leña para combustible y madera para la construcción de casas y muebles, siendo la primera herramienta y arma que lo ayudo a sobrevivir. Algunos otros árboles reciben el nombre de usos múltiples debido a qué son fuente de variados productos de uso diario y tradicional. Estos árboles son apreciados por los habitantes del medio rural por los frutos que producen o porque son fábricas naturales de colorantes, fibras, aceites, ceras, látex, resinas, esencias, condimentos, sustancias medicinales, tóxicas y estimulantes, etc. Muchos árboles son plantados como cercos vivos y cortinas rompe vientos en los campos de cultivo o bien para su sombra en los potreros, de manera adicional los agricultores obtienen sustancias nitrogenadas para sus cultivos y los ganaderos forraje para el ganado, como del Ramón y el Guaje. Debido a su importancia emblemática, algunos árboles se han convertido en los árboles nacionales de algunos países. En México el ahuehuete fue decretado en 1921 como el árbol nacional por su tradición, longevidad, belleza y esplendor. Estos árboles desde tiempos prehispánicos han sido parte de leyendas y de la historia de diversas etnias. Como dejó asentado el español Bernardino de Sahagun en su obra “Historia General de las Cosas de Nueva España”, los naturales de México emplean en su herbolaria las cortezas, hojas, flores, frutos y semillas de numerosos árboles para aliviar diversos malestares y curar algunas enfermedades, tradición viva que perdura hasta nuestros días en muchas partes del país. Algunos árboles como la ceiba han formado parte de las tradiciones religiosas de los antiguos Mayas que habitaron la Península de Yucatán, estos árboles servían de puente unión entre el cielo y el inframundo permitiendo al espíritu de los hombres descender a los infiernos o subir a los cielos y estar en contacto con las deidades del bien y del mal. Los troncos o fustes completos de algunos árboles como Zuelania guidonia, Aspidorperma megalocarpon y Carpodiptera ameliae, son empleados como palo volador por los Nahuas y Totonacos de la Sierra Norte de Puebla y del Totonacapan veracruzano en un ritual asociado con la fertilidad, en el cual cuatro danzantes descienden del tronco acompañados de la música de flautas y tambores, simbolizando con ello la caída de la lluvia en sus campos de cultivo.

Los árboles forman parte del patrimonio cultural, étnico y forestal, son capital natural de muchos países nórdicos y asiáticos. México tiene la fortuna de albergar en su territorio una vegetación arbórea exuberante y diversa, con más de cuatro mil especies de árboles nativos. Desafortunadamente, diario se cortan miles de árboles, con y sin permisos, sin tomar en cuenta su calidad genética, eliminando parte de su herencia genética, producto de millones de años de evolución. En la actualidad desconocemos muchas de las características, propiedades, usos potenciales, formas de propagación y cultivo de la mayoría de las especies de árboles que habitan en el territorio nacional, por tal motivo resulta prioritario para las generaciones futuras, conservar y conocer con mayores detalles la riqueza arbórea que nos rodea. Al conservar el árbol, conservamos todos los recursos naturales, como flora, fauna, suelo, agua dulce, facilitando la sustentabilidad de nuestra especie, la cual ya no convive con ellos porque las ciudades desplazan los bosques nativos y se llenan de concreto y pavimento; nada mas artificial para el desarrollo humano.

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